miércoles, 20 de febrero de 2008

Verde y Parda tu mirada.

Y es que no sabría describir qué me ocurre, qué pensamientos abordan mi mente, ni siquiera pierdo el tiempo en ordenarlos, simplemente golpeo el teclado, a las prisas, sin parar, sin releer, sin miramientos, sin más… aquí estoy, aquí está ese algo de mí que desesperadamente grita, llora y sonríe por ver que nada es como debería.

Gira mi vida, gira con tal rapidez que mi vista se cansó de poner los elementos en el lugar adecuado. Me invade esa sensación, ese algo que un día vete a saber quién denominó como adrenalina, una sustancia segregada por… ¿Por qué? ¿Existe motivo? Seguramente sí, pero ya ves… tal es mi ignorancia.
Llora mi alma, se quiebran las palabras y bajo la mirada, sí… escuchando esa canción que un día tú escuchaste a mi lado, esa canción que en tantas ocasiones me dedicaste, esa canción que golpea mi cabeza y despierta la misma sensación que la primera vez que la cantaste para mí… O tal vez, no para mí… pero la cantabas y yo escuchaba, al otro lado del teléfono, sintiéndome como una intrusa, pero cantabas… y yo la sentía para mí. Y cantabas y una y otra vez se encogía mi corazón… ¿Por qué? Simplemente, te sentía parte de mí.
Aunque yo supiera que no, pero… ahí estabas, ahí estuve y… (No puedo evitar sonreír) cantabas…
Te siento lejos de lo que soy, de lo que fuimos (Si es que en alguna ocasión llegamos a ser algo) te pienso y afortunadamente, ya no te sueño…
Nunca antes había notado la verdadera carencia de tu esencia, se desvaneció tu perfume, tus miradas, tu caricia… Sin embargo aquí me tienes, como una tonta, recordando tus besos, arañándome y desgarrando lo que siento, lo que llegué a sentir, los recuerdos… Impotente ante la necesidad de traerte por unos instantes a mi lado.

Tu voz a veces se hace presente como eco de frases que un día me dedicaste y aquí estoy, perdida, confusa, con aire satírico y toques de una filosofía propia e inventada, que intenta darle sentido a aquello que me rodea…

¿Y sabes? Aunque no llegaré a admitirlo y mantendré la mirada fija en un punto del horizonte, aunque ignore todo lo que pueda enlazarte a mi vida, aunque huya de todo e intente refugiarme, a pesar de todo… Sigue algo de tu voz conmigo, sigue la sensación del primer beso, la primera caricia, el primer abrazo, el brillo de la Luna que llamaste a mi presencia, sólo por la angustia que sabías… podía aún sentir ante su falta.
A pesar de todo y aunque me niegue… te echo en falta… Sea tal vez un error por mi parte.
Respiro y nace un hondo suspiro y de algún modo te siento ausente y como sueño… pero bueno… ¿de gabardina blanca la próxima vez?

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