“Y es que ya no me queda más que refugiarme en las palabras, en un hipotético camino que al parecer tampoco tiene salida.
Siento tus miradas tan lejanas… tan ausentes de las mías… siento tus pensamientos distantes y puestos en otra, tus palabras dedicadas… ya no a mí
Tengo que reírme, pues es tanta mi confusión… he perdido la llave, la copa y el camino. Sé que debería escapar, quizás fuera desde hace ya demasiado, la mejor opción.
¿Demasiado responsable? Sí, diría que sí…
Caprichoso destino, me encaminó hacía ti y ahora vierte mi esencia por la desembocadura equivocada, e intento agarrarme pero resbalo hacia un lugar que desconozco y al que no puedo evitar temer. Se dirige mi alma errante hacia ese opaco horizonte envuelto en la ilusión…”
-Y bien doctor… ¿Cree que necesito tratamiento?
jueves, 21 de febrero de 2008
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